Lucía y su vena teatral

Un día de 2001 Jorge Sandoval, director teatral, recorrió los pasillos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM con la idea de localizar a una alumna que tuviera el perfil para interpretar a una estudiante de derecho que, mediante un diálogo con su profesor, explicara el caso de Sacco y Vanzetti, los anarquistas que en 1927 fueron electrocutados en Estados Unidos por un crimen que no cometieron. Planeaba hacer un video introductorio al montaje de la obra de teatro.

Cuando Sandoval vio a Andrea Morett, que ya conocía de vista, supo que era la idónea para grabar un resumen antes de comenzar Agonía: la balada de Sacco y Vanzetti. La estudiante del tercer semestre se entusiasmó. El día de la grabación, sin embargo, ella advirtió la presencia de Armando Casas, quien dirigía programas de Tv UNAM, y se puso nerviosa. Pensaba que el video sería más sencillo.

Jorge Sandoval había formado en 1986 el grupo Sociedad Anónima con la adaptación de La noche de San Silvestre. Ese mismo año el colectivo fue elegido para estar en el Festival Internacional Cervantino. Él y sus compañeros, no obstante, se han movido en espacios alternativos, incluso en teatro de cabaret. Pero desde hacía tiempo Sandoval traía una obsesión: adaptar la historia de Sacco y Vanzetti.

Y llegó el momento.

En 2000, ya con el nombre de Luz negra-Teatro fusión, reinició su labor; al año siguiente, por fin, surgió la posibilidad de montar Agonía, y entonces descubrió a Morett. Primero la incluyó en la filmación del video, luego le pidió que participara en la obra, como Luisa, hermana de Bartolomé Vanzetti, pues otra actriz había renunciado al personaje. La novel intérprete aceptó gustosa.

Sandoval basó la obra en el libro La pasión de Sacco y Vanzetti, de Howard Fast. Su idea era narrar las últimas 24 horas de ambos personajes e incluir en el elenco a experimentados histriones, como Esteban Escárcega, y a otros que nunca habían actuado. Ese era el reto. Y aquí se inició la historia como actriz de Andrea Morett. Por sus características físicas, comenta Sandoval, Andrea encajaba muy bien. Se trata del diálogo de un profesor de derecho y su alumna en el salón de clases, donde él explica los pormenores del caso Sacco y Vanzetti, y ella, representada por Andrea, cuestiona lo injusto del proceso. El video dura 10 minutos.

—¿Y ella qué dijo?

—Se emocionó. Pensó que íbamos a filmar con una cámara casera. Por eso se puso lívida cuando llegó el equipo de producción de Tv UNAM. Pasaron cuatro meses de funciones en el centro cultural La Pirámide. En ese periodo se va una actriz y volteamos a ver a Andrea.

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Ahora el reto de Andrea era interpretar el personaje del video y el de Luisa, en la obra. “Ella asumió el trabajo a pesar de la poca experiencia”, recuerda Sandoval, “y lo hizo con mucho rigor y disciplina. Ahora me atrevo a pensar que tiene una ventaja sobre nosotros, los viejos del grupo”.

—¿Cuál es la ventaja?

—Es una actriz en formación. Esa circunstancia da una visión muy estricta y rigurosa. De 2001 a 2002 participa en La Pirámide y algunos escenarios de la Universidad de la Ciudad de México. Nunca deja de asistir a las clases.

Y es en La Pirámide, ubicada en San Pedro de Los Pinos, donde se proponen realizar 50 representaciones. Lo hacen de noviembre de 2003 a mayo de 2004. Develó la placa Armando Casas, director del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, el profesor Gonzalo Blanco y el director teatral Gonzalo Blanco.

—¿Qué recuerdas de Andrea?

—Su responsabilidad. Le molestan cosas como el hecho de que algunos actores salgan a escena después de lo que llamamos en el teatro “un trago ritual”, o que, siendo un grupo independiente en el que todos tenemos que meter las manos para preparar cada función, algunos no participen. Decía que el esfuerzo tiene que ser equitativo.

Después de la experiencia en Agonía, Andrea se concentró en terminar la carrera, aunque siguió cerca del grupo y bosquejó su tesis Movimientos teatrales en Latinoamérica. Dos casos: Cuba y Colombia. “Yo decidí no incluirla en el proyecto de teatro-cabaret para no distraerla de sus estudios, porque no sólo me une a ella el trabajo, sino la amistad”, recuerda Jorge Sandoval.

El director también invitó a Morett para que lo sustituyera como tallerista en el teatro infantil del Centro Cultural FARO de Oriente. “Los resultados son positivos y a la fecha los ahora adolescentes recuerdan el paso de Andrea por ese lugar”, rememora. Más aún, detalla los cinco años de la universitaria como “una de las voces necesarias” en lecturas de poesía.

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Sandoval se propone celebrar las dos décadas del Grupo Teatral Sociedad Anónima con un documental. Ya entrevistó a varios actores y recopiló filmaciones. En una sale precisamente Andrea, en el papel de Luisa, quien encara a un gobernante, interpretado por el propio director teatral:

“¡Yo no vengo a suplicarle… Bartolomé es mi hermano, y más que eso: Bartolomé es un hombre limpio, incapaz de matar a nadie. No lo digo yo, señor gobernador, lo sabe el mundo entero, los miles de personas que reconocen en la pena de muerte de Nicolás y Bartolomé una de las peores injusticias que se hayan cometido!”

Luego, Sandoval filmó una entrevista con Andrea. Ella se muestra nerviosa e inquieta, gesticula y sonríe. Habla de su gusto por haber empezado en el teatro independiente, sobre todo en la obra sobre Sacco y Vanzetti, los foros y el tipo de público. Critica también la indisciplina de algunos actores y resalta el profesionalismo de otros.

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